Facebook y Twitter: herramientas para la revolución social.

México y el mundo atraviesan un momento crucial en su historia, que coincide y es en parte consecuencia del impacto con que las redes sociales han cambiado nuestra vida.

Aunque han pasado casi cuatro años, aún tenemos muy presente el caso reciente más exitoso de un movimiento revolucionario. Se llamó “La Primavera Árabe”, y fue gestado en Túnez, donde manifestantes alentaron a países aledaños a rebelarse. El hambre, el desempleo, y la falta de libertades y de derechos democráticos en toda la región, fueron los motivos por los que cientos de miles de personas salieron a las calles a protestar, logrando cambios sustanciales en sus gobiernos.

Internet y revolución

El éxito de “La Primavera árabe” se basó en los ciudadanos de estrato medio, principalmente estudiantes, que empezaron a compartir ideas revolucionarias a través las redes sociales como Facebook y Twitter, con tal impacto, que consiguieron esparcirlas con rapidez. El 25 de enero del 2011 iniciaron en Egipto protestas a favor de los derechos humanos que se prolongaron por 18 días. Estos hechos se transmitieron vía streaming, logrando captar la atención del mundo, hasta que el 28 de enero el presidente Mubarak reaccionó cortando el internet en todo el país y dejando incomunicada a la población. Las alternativas llegaron inmediatamente: la empresa Telecomix, brindó el dial-up, para servicios básicos como Twitter. Anonymus, por su parte, apoyó cifrando y validando las llaves SSL y los certificados. Se ofrecieron alrededor de 500 modems y conexiones satelitales, para requerir la ayuda de la comunidad internacional. Una vez restablecida la comunicación se realizaron ataques a varias páginas del gobierno. Finalmente, el país fue entregado por Mubarak a las fuerzas armadas, y luego se convocó a elecciones, resultando ganador Mohammed Morsi. Sin embargo, las movilizaciones masivas continuaron y el 3 de julio del 2013 el presidente del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, Fatah Al-Sisi, dio un golpe de estado.  

Según el libro “El poder de los hábitos” de Charles Duhigg, las movilizaciones revolucionarias actuales tienen una mezcla de elementos únicos que se repiten:

  1. Motivo para protestar: La sociedad tiene muchos motivos, los cuales se mezclan para exigir un cambio y respuestas a sus realidades.
  2. Líderes morales: Son necesarios para dar el mensaje de esperanza, siendo el espíritu de la movilización y la valentía para seguir en el cambio.
  3. Comunicaciones: Una sociedad comunicada que comparte ideas en el anonimato, evoluciona en una movilización activa, coordinada, con un espíritu que nace de una verdadera democracia. Las redes democratizan el espíritu de lucha.
  4. Sociedad activa: La sociedad debe de opinar, debe de actuar y protestar, todos desde sus trincheras. “Un mundo diferente no puede ser construido por gente indiferente.”

Haciendo un recuento de los movimientos sociales que cambiaron radicalmente al mundo, recordamos el que inició gracias a Rosa Parks, una mujer afroamericana originaria de Alabama, Estados Unidos, que en 1955, como protesta por las leyes segregacionistas, se negó ceder su asiento de autobús a un blanco. Cuando Parks, importante figura es su comunidad, fue arrestada, se convocó a un boicot que dio pie a un movimiento cuyo liderazgo tomó Martin Luther King poco después. Su éxito, en general, se basó en las redes de ciudadanos que fueron esparciéndose exponencialmente hasta llegar a oídos de todo Estados Unidos.

El México de las redes sociales

Como se demostró en “La primavera Árabe”, la comunicación hoy en día es más ágil que nunca; Facebook y Twitter están marcando la diferencia en el momento que México y el mundo están viviendo.

La economía que se dibujaba prometedora a principios de año, se ha visto afectada negativamente por circunstancias mundiales imprevistas o cuyos indicios se optó por ignorar. Todo esto, desde luego, agravado por varios hechos sociales que se han revelado gracias más a las redes sociales y a internet, que a los medios de comunicación tradicionales. México ya no es el mismo; las noticias que en décadas pasadas se ocultaban o se matizaban de forma de que al ciudadano se le dificultaba estar enterado, ahora salen a la luz con un clic en el botón de “retweet”. Las redes de ciudadanos se amplían a cada minuto, expandiéndose hasta ojos que de otra manera no hubieran podido leer los que otros tienen qué decir. Al parecer, es el momento en que las voces se vuelven palabras para por fin  dejarse oír.

Es entonces evidente que las redes sociales se han vuelto más importantes que un medio para comunicar poemas cursis o selfies divertidas. Estamos presenciando un cambio radical en la forma en cómo se gestan los cambios en las sociedades, y eso, en sí mismo es una revolución social.

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